Shamata sin soporte

Sesión 2 – 09/06/16

He aquí algunos puntos importantes que surgieron en la sesión de ayer. Esperamos que os sean de utilidad:

“Shamata sin soporte surge cuando lo sueltas todo y disfrutas

de la sencillez de tu conciencia presente”

La postura de meditación

  • Una buena postura facilita la práctica de la meditación.
  • La postura no debe ser ni excesivamente relajada ni excesivamente tensa.
  • La postura que viene utilizándose por meditadores desde hace siglos se le conoce con el nombre de, “La postura de la mente cómoda y suelta”, y se adopta de la siguiente forma:
  1. Sentarse en un cojín con las piernas cruzadas (también se puede practicar sentado en una silla. En este caso los pies descansan sobre el suelo de manera natural). Lo importante es que te encuentres cómodo/a.
  2. Manos sobre las rodillas (o sobre el regazo).
  3. Columna recta, respetando su curvatura natural (si estas sentado en silla aléjate un poco del respaldo).
  4. Hombros un poco abiertos separando levemente los brazos del tronco.
  5. Mentón un poco entrado hacia dentro.
  6. Boca ligeramente abierta (como si fueras a decir ¡ah!).
  7. Ojos abiertos, sin enfocarte en nada en particular. Mirada hacia abajo en un angulo de 45º si tu mente está agitada o hacia arriba si estás experimentando sopor.
  • Una vez has adoptado la postura deja el cuerpo quieto, la palabra en silencio (respirando naturalmente) y la mente en paz.
  • Ahora permanece relajado, libre y abierto pero totalmente presente y libre de distracción. Sé consciente de los sonidos, dejando que tus pensamientos y emociones vengan y vayan sin aferrarte a ellos.

Shamata sin soporte

  • Cuando por medio de los soportes hemos alcanzado el estado de no-distracción (la esencia del shamata), éstos pueden ser abandonados. Permanecer presentes en este estado se le llama shamata sin soporte.

  • Es un estado libre de toda preocupación, libre de todo propósito o meta. Es un puro descansar de manera consciente en el momento presente, sin más. Sin nada especial que hacer, simplemente soltarlo todo y relajarse.

  • No bloqueamos los pensamientos y las emociones ni tampoco nos dejamos arrastrar por ellos. No invocamos pensamientos pasados ni nos proyectamos en pensamientos futuros. Pero aunque en shamata sin soporte no nos centramos en objeto alguno, hay una cierta presencia mental que podría describirse como un “centro de conciencia”. Este centro de conciencia puede ser mantenido en cualquier actividad que realicemos y desde el mismo, podremos darnos cuenta de que somos mucho más grandes que nuestros pensamientos y emociones. Es entonces cuando vemos claramente que no tenemos porque tenerles miedo.

  • Las emociones no son tú, los pensamientos no son tú. El poder de éstos viene de identificarte con ellos, de darles demasiada importancia.

  • Este estado claro y sereno de la mente nos aporta también el discernimiento para reconocer a que clase de pensamientos debemos dejar entrar y a cuales no. Por ejemplo, si surgen pensamientos de sabiduría o comprensiones, los conservaremos, mientras que los pensamientos inútiles dejaremos que pasen de largo.

  • Al practicar shamata sin soporte vamos ganando confianza en esta conciencia que se da cuenta de todo y que no se enreda en nada. Esta confianza hace que nos sintamos a gusto estando en nuestra propia compañía, simplemente siendo.

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