“La meditación usando los sentidos, los pensamientos y las emociones”. Sesión 2 (05-12-2017)

Algunos puntos clave

1. El contento y la paz interior

  • Todos los seres humanos compartimos el mismo deseo de ser felices y no tener sufrimiento.
  • Es importante saber que hay dos tipos de felicidad:
  1. La felicidad externa de los sentidos, de la comodidad física o del placer.
  2. La felicidad interna basada en una paz y contento mental más profundos.
  • Buscar la felicidad fuera de nosotros mismos nos deja sin control sobre ésta, pues este tipo de felicidad depende de causas y condiciones externas siempre cambiantes. La “felicidad” que se basa en lo externo suele durar poco y es muy inestable.
  • Si invertimos todo nuestro tiempo y esfuerzo en perseguir la felicidad externa, esto no dejará espacio alguno a la búsqueda de la auténtica felicidad, la felicidad interna.
  • Esta felicidad interior proviene de recuperar el contacto con nosotros mismos, de regresar a nuestro interior, de volver a casa. En este espacio interno sentimos una gran sencillez, estamos más agusto, con menos estrés y menos esperanza y miedo. Esta vuelta al interior es meditación.
  • De este contento surge la realización de que es suficiente con tener suficiente. Es una sensación sana de satisfacción que nos convierte en personas sencillas y felices. Nos sentimos agradecidos con lo que tenemos sin pensar tanto en todo lo que nos falta.
  • Debemos llevar esta actitud de “es suficiente con tener suficiente” a todos los aspectos de nuestra vida: a la cantidad de deseos que tenemos, a la cantidad de cosas que compramos e incluso, a nivel mental, a la cantidad de pensamientos y emociones que atesoramos.

2. Los cinco sentidos como objeto de meditación

  • Otra forma de practicar shamatha es apoyarse en los sentidos para relajar y calmar la mente.
  • Debido a la tendencia habitual que tenemos de enfocarnos excesivamente en la información que entra por los sentidos, éstos suponen a menudo una fuente de enorme distracción. Por eso cada vez que percibimos algo que nos gusta inmediatamente hace surgir nosotros el deseo. Cuando, por el contrario, percibimos algo que no nos gusta esto desencadena nosotros una reacción de irritación o enfado. Si lo que percibimos es para nosotros algo neutral, nuestra reacción es de aburrimiento, indiferencia o una ignorancia estúpida. Estos sentimientos de deseo (apego), enfado (aversión) e ignorancia (indiferencia) son lo que en el budismo se conoce como los tres venenos de la mente.
  • Lejos de desimplicarnos o tratar de bloquear la información que nos llega a través de nuestros sentidos, lo que se nos anima más bien con esta práctica es el hacernos amigos de ellos, ¿cómo? Utilizando la información que nos brindan como foco para nuestra meditación. Esto puede provocar un gran cambio en nuestras vidas; convirtiendo todo aquello que actualmente es una fuente de distracción en un objeto de meditación.
  • La gente a menudo dice que no puede meditar porque hay demasiada distracción: otras personas se están moviendo alrededor o haciendo demasiado ruido, o ellos mismos sienten demasiada incomodidad. Pero si entiendes el punto crucial – permanecer sin distracción - entonces veas lo que veas, escuches lo que escuches, cualquiera que sea el dolor que puedas sentir, no socavará tu meditación. En su lugar, la hará más y más estable.
  • Podemos usar el sentido de la vista para meditar en la forma y el color. Podemos usar el sentido del oído para meditar en el sonido, el sentido del olfato para meditar en los olores, el sentido del gusto para meditar en los sabores y el sentido del tacto para meditar en las sensaciones físicas.
  • Aquí es importante aclarar que mientras estamos usando los cinco sentidos como soporte no entramos en los objetos que aparecen en ellos, no entramos en los pensamientos y las emociones; en las historias sobre ellos. No estamos analizando o intentando entender los objetos; en su lugar estamos simplemente usándolos como un foco para nuestra práctica de atención.

Tareas para casa

  • Piensa en tu vida y elabora una lista de cosas, situaciones, personas, etc. que te llevan a una sensación de contento y por las que te sientes agradecido/a.

  • Dedica unos instantes cada día a repetir este escaneado del cuerpo. No importa si empiezas por la parte superior o inferior del cuerpo, lo importante es que te relajes y seas consciente de las sensaciones que sientes. En tu jornada puedes hacerlo más fácil enfocándote en una parte específica de tu cuerpo y luego regresando a tus quehaceres diarios.

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