“LA MEDITACIÓN, LA CONCIENCIA Y LA ESPACIOSIDAD”

Sesión 6 (10-07-18): No meditación y no distracción

1. No meditación y no distracción: La visión

  • Para la meditación, lo más importante que debes saber es: “¡No medites, pero no te pierdas!”.

  • La meditación no tiene que ver con concentrarse en exceso, intentar dejar la mente en blanco o perseguir estados idílicos de paz, claridad, alegría y demás. Esto solo son fabricaciones; alteraciones de la mente que no funcionan en absoluto.

  • Meditar es un proceso fresco, espontáneo, no elaborado, en el que observamos el fluir natural de la mente en el momento presente. Por eso, cuando decimos: “¡No medites!”, lo que realmente estamos diciendo es que no te esfuerces por alcanzar un estado mental en particular. “¡No te pierdas!” significa que no te dejes seducir por las historias o sucesos mentales, simplemente permanece presente.

  • Pero no te confundas; cuando decimos que no medites no te estamos invitando a que abandones por completo la meditación y vuelvas a tu estado mental habitual de distracción y confusión. Hay un aspecto que no nos debe abandonar nunca: la conciencia.

  • La conciencia es no perderse. Es la sensación de estar presentes, de ser, de saber, de estar conscientes. La conciencia nos permite conocer y saber todo lo que está ocurriendo dentro y fuera de nosotros.

  • Así que dedícate tan solo a observar, sin preocuparte de como está la mente o de lo que hace. Esto hará de tu meditación algo maravilloso.

2. No meditación y no distracción: La meditación

  • ¿Cómo practicar esta no meditación y no distracción? Por ejemplo, cuando observas tu respiración no lo hagas concentrándote de manera excesiva. Es un simple notar, un sencillo y suave darse cuenta. No necesitas esforzarte en absoluto para notar tu respiración, ¿verdad? Solo nota que el aire entra y sale de tus pulmones, nada más.

  • Cuando llevamos nuestra atención a la respiración muchas cosas pueden aparecer en la mente: pensamientos, imágenes, voces, etc. No te preocupes, deja que vengan y deja que se vayan. Mientras tanto no olvides tu respiración.

3. No meditación y no distracción: La aplicación

  • Para llevar la no meditación y no distracción a la vida cotidiana simplemente nota tu respiración en cada actividad que realices: mientras comes, mientras caminas, mientras realizas tu trabajo… Puedes realizar esta toma de conciencia en cualquier momento y lugar, bajo cualquier circunstancia. Es algo muy natural y sencillo. No hace falta que adoptes ninguna postura en particular. Es un simple darse cuenta de nuestra respiración o de nuestro estado de presencia mental.

  • No dejes que tu mente se pierda en las emociones del día, simplemente acompáñala de nuevo a la respiración. Por ejemplo, si te sientes infeliz, en lugar de regodearte en pensamientos sobre lo infeliz que eres, lo cual solo empeorará tu estado de ánimo, vuelve tu atención a la respiración. Este ejercicio es válido para cualquier tipo de conflicto interno (o externo): estrés, miedo, ansiedad, enfado, etc… Es una técnica sencilla pero muy eficaz.

  • Este notar o darse cuenta puede trasladarse también a los sonidos que te rodean, la forma de los objetos, los olores, sabores, sensaciones, etc… En lugar de usar la respiración como foco de nuestra atención, utilizaremos cualquier estímulo que aparezca a través de nuestros sentidos.

  • Y recuerda el dicho: “Si ves el río, significa que no te has caído al río ni eres arrastrado por el río. Pero si te caes al río y te arrastra, no podrás ver el río”. Lo que significa que si estas presente no te verás arrastrado por el contenido mental (será como ver el río desde afuera), mientras que si te enredas en los pensamientos y las emociones, no podrás darte cuenta de que todo es una historia mental y te sentirás arrastrado por todo lo que aparece en la mente.

  • Gracias a la práctica llegarás a observar los pensamientos y las emociones de la misma manera que observas tu respiración; convirtiéndolos en un soporte que te ayudará a mantener el estado de presencia mental.

Tareas para casa

  • Durante la semana, tanto en tu meditación sentada como en el día a día, practica esta no meditación y no distracción notando suavemente tu respiración o siendo consciente de tu presencia mental. Vuelve a él cada vez que notes que te has distraído.

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