“LA MEDITACIÓN, LA CONCIENCIA Y LA ESPACIOSIDAD” – Sesión 3 (25-06-19): El contento y la naturaleza de la mente

1. El contento

  • Todos los seres humanos compartimos el mismo deseo de ser felices y evitar el sufrimiento.

  • S.S. El Dalai Lama dice: “Aunque es verdad que, hasta cierto punto, las circunstancias externas pueden contribuir a nuestra felicidad o nuestro sufrimiento, en última instancia, todo depende de nuestra mente y de como esta percibe lo que nos ocurre”.

  • Existen dos maneras principalmente en las que buscar la felicidad:

  1. Por medio de la satisfacción de nuestros sentidos y el logro de nuestros deseos. Esta es la manera habitual más común: la búsqueda exterior. Este tipo de felicidad nunca nos llega a satisfacer completamente, es muy cara y siempre depende de factores externos sobre los que tenemos muy poco control. Pone la fuente de la felicidad afuera, por lo que nos hace sentir cada vez más lejos de nosotros mismos.

  2. Por medio de una búsqueda interior de paz y contento mental. Por medio de la meditación vamos reconociendo que la felicidad se halla en nuestro interior, de forma que recuperamos el contacto con nosotros mismos. Así todo se simplifica; deja de haber tanto estrés, tantas metas y expectativas. En definitiva deja de haber tanta esperanza y miedo. Esta “vuelta a casa” hace surgir en nosotros un contento y una paz interior que no dependen de circunstancias externas.

  • Esta actitud de contento interior es expresada muy bellamente por el pueblo tibetano. Ellos siempre dicen: “Es suficiente con tener suficiente”.

  • Desde esta sencillez de simplemente ser, estamos en mejores condiciones de poder disfrutar de las cosas materiales sin que se entrometan el apego o el rechazo. Nos sentimos tranquilos y confiados pues sabemos que la fuente de la verdadera felicidad se halla en nuestro interior y en ningún otro sitio.

2. Cuando la mente conceptual se disuelve, la naturaleza de la mente surge

  • Al igual que cuando las nubes se disuelven aparece el cielo claro y brilla el sol, cuando los pensamientos y las emociones se disuelven, se revela nuestra verdadera naturaleza.

  • Por medio de la meditación del shamatha aquietamos la mente conceptual, trayéndola al estado de no-distracción. En este estado las nubes se aclaran y surge la naturaleza de la mente semejante al cielo. En este cielo brilla el sol de nuestra naturaleza de buda, con dos cualidades principales, luz y calor: la luz que simboliza la sabiduría y un tremendo calor que simboliza el amor y la compasión.

  • Conforme la mente conceptual se disuelve surge más paz y tranquilidad, y las tendencias a aferrar de la mente se calman. Nos volvemos como una sartén anti-adherente, puedes freír cualquier cosa en ella que no se quedará pegado. Nos volvemos menos reactivos con las situaciones externas e internas, las cosas nos afectan menos.

  • Una vez llegado a ese estado, simplemente debemos permanecer ahí, completamente inalterados. Para ello podemos recordar la instrucción de los grandes maestros del pasado: “El agua, si no la remueves, se volverá clara. De la misma manera, la mente que se deja sin alterar encontrará su verdadera naturaleza”.

  • La naturaleza de la mente no es algo que puedas “hacer”, se trata de, por medio de no tocar, de no alterar la mente conceptual, facilitar que esta, por sí sola, se disuelva. No necesitas crear el cielo para poder verlo, el cielo siempre está ahí. Se trata de atravesar las nubes.

Tareas para casa

  • Básico: Siéntate cada día unos minutos, trae la mente a casa y relájate en el simplemente ser.
  • Durante tu jornada recuerda tantas veces como puedas que tu verdadera naturaleza es inmutable, perfecta y que no se puede ver afectada por ninguna clase de acción, pensamiento o emoción. Es siempre pura. Permanece presente en esa realización.

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