“LA MEDITACIÓN, LA CONCIENCIA Y LA ESPACIOSIDAD”

Sesión 3 (19-06-18): La conciencia y el contento interior (2ª Parte).

1. El contento y la paz interior

  • Aunque todos los seres humanos compartimos el mismo deseo de ser felices y evitar el sufrimiento, lo cierto es que no terminamos de ser completamente felices y además el sufrimiento sigue apareciendo una y otra vez a lo largo de nuestras vidas.

  • Existen dos maneras principalmente en las que buscar la felicidad:

  1. Por medio de la satisfacción de nuestros sentidos y el logro de nuestros deseos. Esta es la manera habitual más común: la búsqueda exterior. Este tipo de felicidad nunca nos llega a satisfacer completamente, es muy cara y siempre depende de factores externos sobre los que tenemos muy poco control. Pone la fuente de la felicidad afuera, por lo que nos hace sentir cada vez más lejos de nosotros mismos.

  2. Por medio de una búsqueda interior de paz y contento mental. De esta manera reconocemos que la felicidad se halla en nuestro interior, de forma que recuperamos el contacto con nosotros mismos. Esta vuelta al interior se logra por medio de la meditación. Así todo se simplifica; deja de haber tanto estrés, tantas metas y expectativas. En definitiva deja de haber tanta esperanza y miedo. Esta “vuelta a casa” hace surgir en nosotros un contento y una paz interior que no dependen de circunstancias externas.

  • Esta actitud de contento interior es expresada muy bellamente por el pueblo tibetano. Ellos siempre dicen: “Es suficiente con tener suficiente”.

2. Añorando nuestra verdadera naturaleza

  • Dicen los grandes maestros de meditación que el deseo universal humano de ser felices y de evitar el sufrimiento es la prueba inequívoca de que todos tenemos naturaleza de Buda. ¿Por qué? Porque nuestra verdadera naturaleza está libre de sufrimiento, libre de oscurecimientos y tiene una felicidad inalterable. De modo que sentimos cierta nostalgia.

  • En todo lo que hacemos, nuestra intención, consciente o inconsciente, siempre es buscar la felicidad y evitar el sufrimiento. Desde un punto de vista más profundo, todo lo que hacemos, decimos y pensamos está motivado por esta necesidad de conectar con nuestra verdadera naturaleza, de volver a casa.

  • El problema es que aunque la intención sea correcta (ser más felices y experimentar menos sufrimiento), el camino que tomemos para lograr esta supuesta felicidad no nos lleva siempre a buen puerto; en ocasiones, esta búsqueda errónea de la felicidad puede ser la causa de un mayor sufrimiento (por ejemplo, fumar: cada cigarrillo nos trae cierta “felicidad” momentánea, pero a largo plazo todos conocemos sus nefastas consecuencias).

  • Por eso, mientras continuemos buscando la felicidad en el camino equivocado (los fenómenos externos, incluyendo pensamientos, sentimientos y emociones), aunque podamos experimentar cierto placer o alegría momentáneos, con el tiempo volveremos a sentir el peso de la insatisfacción, de estar vacíos, de que nos falta algo. Y entonces la búsqueda de la “felicidad” en el exterior vuelve a empezar…

  • Por el contrario, cuando por medio de la meditación empezamos a conectar con nuestra verdadera naturaleza y morar en ella, empieza a surgir en nuestro ser una alegría, paz y contento interiores sin motivo, que no son más que el “aroma” de nuestra naturaleza de Buda y la prueba de que estamos buscando en el lugar correcto.

Tareas para casa

  • Básico: Siéntate cada día unos minutos, trae la mente a casa y relájate en el simplemente ser.
  • Durante tu jornada recuerda tantas veces como puedas que tu verdadera naturaleza es inmutable, perfecta y que no se puede ver afectada por ninguna clase de acción, pensamiento o emoción. Es siempre pura. Permanece presente en esa realización.

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