“LA MEDITACIÓN, LA CONCIENCIA Y LA ESPACIOSIDAD”

Sesión 2 (12-06-18): La conciencia y el contento interior.

1. Meditar con conciencia

  • La conciencia está con nosotros todo el tiempo, tanto si somos conscientes de ello como si no. Siempre hay conciencia. Pero el punto clave es que debemos reconocer nuestra propia conciencia.
  • Pero, ¿cómo reconocer esta conciencia? Nuestro estado mental habitual es el de la distracción. Estamos siempre con la cabeza en las nubes, ausentes; con la mente recordando eventos pasados o perdida en proyecciones acerca del futuro. En el momento preciso en que nos damos cuenta que estábamos perdidos, estamos reconociendo nuestra conciencia.
  • Cada vez que salimos de nuestras historias y volvemos al momento presente, hay una sensación de despertar, de presencia, de volver a estar conscientes. Hemos pasado de la inconsciencia a la conciencia.
  • Una vez que hemos vuelto a la conciencia ya no hemos de meditar, simplemente hemos de permanecer en esa presencia, en ese estado natural, fresco y despierto de la mente. No meditamos pero tampoco nos perdemos; esta es la esencia de todo tipo de meditación.
  • Aunque hay muchas técnicas de meditación, como usar la respiración, un objeto físico, los sonidos, las sensaciones, los pensamientos e incluso las emociones como objeto de meditación, en realidad todas tienen el mismo punto en común: estar conscientes.
  • Mientras notes y cultives tu conciencia estarás bien, estarás a salvo
  • Cuando reconocemos nuestra conciencia, estamos conectando con lo más auténtico de nosotros mismos, con nuestra verdadera naturaleza. De esta conexión surge una paz interior y un contento que no dependen de causas o circunstancias externas.
  • Al contrario de las fuentes externas de “felicidad” siempre cambiantes, esta fuente de contento interior es algo en lo que sí se puede confiar. Esta conciencia que es nuestra verdadera identidad no cambia, es inmutable y por tanto, confiable.
  • Al igual que el espacio no se ve afectado ni limitado por los objetos que lo atraviesan, la conciencia no se ve afectada ni limitada por los pensamientos y emociones que surgen en ella. La conciencia simplemente es.

Tareas para la semana

  • Siéntate cada día unos minutos, trae la mente a casa y relájate en el simplemente ser. Luego, cada vez que aparezca un pensamiento o una emoción no lo juzgues; recuerda que solo son el aspecto pasajero de la mente: sus apariencias. Déjalos marchar llevando tu atención hacia tu cuerpo, la respiración o la propia conciencia, como prefieras. Cualquier cosa que te saque de seguir enredado con las historias y girar la mente hacia el interior estará bien.
  • Reflexiona unos instantes cada día: ¿Dónde busco la felicidad habitualmente? ¿Estoy consiguiendo la felicidad que deseo?

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