“LA MEDITACIÓN, LA CONCIENCIA Y LA ESPACIOSIDAD” – Sesión 2 (11-06-19): Las apariencias y la esencia de la mente.

  1. 1. Las apariencias y la esencia de la mente
  • Cuando hablamos acerca de la mente, la mayoría de nosotros creemos que la mente solo son pensamientos y emociones. En el budismo, esto se conoce como las apariencias de la mente, o dicho de otro modo, lo que la mente aparenta ser.
  • A medida que, gracias a la meditación, nuestra mente se va calmando, descubrimos otro aspecto de la mente del que no éramos conscientes hasta ahora. Este aspecto permanecía oculto detrás de todo el ruido mental, de toda nuestra alteración, de toda la distracción en la que siempre andamos perdidos.
  • Conforme la mente se aquieta, lo que se revela es un espacio que siempre ha estado ahí, lleno de claridad, contento y paz; un espacio que tiene mucho más que ver con lo que somos realmente. Esto es lo que en budismo denominamos la naturaleza o esencia de la mente.
  • El aferramiento a nuestras historias, siempre cambiantes y nada confiables (las apariencias de la mente), tiene como resultado la total ignorancia acerca de quienes somos. Es solo cuando soltamos este aferramiento y comenzamos a descansar en el espacio que se revela que empezamos a conectar con nosotros mismos, con nuestro aspecto más genuino, con nuestro verdadero ser.
  • Para explicar estos dos aspectos de la mente se suelen utilizar varios ejemplos, entre los cuales se encuentra el de las nubes y el cielo:
  1. Las nubes representan las apariencias de la mente: pensamientos, emociones, sensaciones e historias.
  2. El cielo representa la esencia o naturaleza de la mente: el espacio sin límites que nunca se ve afectado por nube alguna.
  • Lo que hacemos por medio de la meditación es trascender las nubes y experimentar directamente la verdadera naturaleza de nuestra mente que es semejante al cielo.

Tareas para la semana

  • Siéntate cada día unos minutos, trae la mente a casa y relájate en el simplemente ser. Luego, cada vez que aparezca un pensamiento o una emoción no lo juzgues; recuerda que solo son el aspecto pasajero de la mente: sus apariencias. Déjalos marchar llevando tu atención hacia tu cuerpo, la respiración o la propia conciencia, como prefieras.

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