SESIÓN 8 “La Esencia de la Meditación”

ALGUNOS PUNTOS CLAVE

  • 1. Una visión general del shamatha
  • Si recordamos el principio del curso vimos que la meditación shamatha es la meditación del morar o permanecer en calma. El principal propósito de este tipo de meditación es la de calmar o asentar nuestra mente.
  • La razón de que nuestras mentes se encuentren tan agitadas es el estado de profunda distracción en la que nos encontramos habitualmente. La esencia de este tipo de meditación es alcanzar el estado de no distracción; para ello aprendemos a meditar con la ayuda de soportes, lo que se llama shamatha con soporte, o sin ellos (shamatha sin soporte).
  • Cuando practicamos shamatha con soporte podemos utilizar un gran abanico de ayudas que nos permitirán enfocar y calmar nuestra mente, como por ejemplo la respiración, los objetos físicos, la recitación de mantras, los cinco sentidos, los pensamientos y finalmente incluso las emociones. El punto clave es que mediante este tipo de meditación podemos utilizar todo aquello que es una fuente de distracción como objeto de meditación. Esta práctica nos ayudará a relacionarnos de una manera mucho más adecuada con todo aquello que surge en la mente de manera que podamos hacernos amigos de ella.
  • Tenemos que tener muy claro que los soportes solo son una ayuda temporal y no el punto central de la meditación. De hecho, una vez alcanzado el estado de no distracción, deben ser abandonados.
  • Cuándo nos podemos mantener en el estado de no distracción sin la ayuda de soporte alguno habremos alcanzado shamatha sin soporte, el cual veremos en profundidad en un curso posterior.

2. Integrar la meditación en la vida diaria

  • A lo largo de este curso hemos visto algunos soportes que nos permitirán enfocar y asentar nuestras mentes. Éstos están diseñados, no solo para ser aplicados mientras estamos sentados en el cojín o en la silla (práctica formal) , si no también en todo momento y lugar de nuestra vida diaria (práctica informal).
  • Uno de los principales propósitos de la práctica budista es su integración en nuestra vida diaria. La clave está en llevar el estado de alerta y relajación de la meditación a nuestro día a día. El problema surge cuando, dejándonos llevar por la importancia de esta integración, tomamos la decisión de no practicar de manera formal. Esto es un grave error; no podemos aplicar algo en nuestra vida que previamente no hayamos practicado en el entorno idóneo y tranquilo de la práctica formal. Por poner un ejemplo, esto sería como un jugador de fútbol que decidiese por propia cuenta acudir tan solo a los partidos y no a los entrenamientos. Es evidente que su rendimiento en el campo dejaría mucho que desear. Con la meditación ocurre lo mismo.
  • Debemos permanecer atentos a este tipo de estratagemas de la mente (ego) cuya finalidad única es evitar que nos sentemos en el cojín.
  • Es importante que primero nos centremos en alcanzar la quietud de la mente mediante la práctica formal para luego poder relacionarnos con el movimiento de la práctica informal sin perder esta base de quietud.
  • Resumiendo: pretender practicar tan solo de manera informal no funciona.
  • Una vez establecida la práctica formal, para que la práctica informal funcione es importante marcarse un objetivo personal que nos motive. Como principiantes, la meta de volver de 3 a 5 veces al día al momento presente es algo asequible (este número puede ir aumentando en la medida en que te sientas cómodo/a). Y algo que también ayuda es llevar la cuenta de cuantas veces has recordado el estar presente.
  • Existen diferentes modos de llevar esta cuenta a cabo, entre los que se encuentran los contadores electrónicos o manuales, los malas (rosarios budistas), pequeños blocs, etc..
  • Lo importante es crear el hábito de volver, una y otra vez. La conciencia crea el hábito y el hábito apoya a la conciencia. Para crear este hábito necesitamos al principio un poco de esfuerzo y algo de ayuda. Cosas que nos ayuden a recordar el volver a la atención, como la alarma de un reloj, post-its con frases inspiradoras en nuestro lugar de trabajo, aplicaciones para el móvil y demás, pueden sacarnos de la distracción y recordarnos nuestro propósito de estar presentes.
  • La practica informal de meditación tiene muchos beneficios, pero hay varios muy significativos:
  1. Nos ayuda a familiarizarnos con nuestra mente en toda situación, de manera que cuando nos sentamos a practicar formalmente no nos sentimos como si estuviéramos con un desconocido.
  2. Nos ayuda a romper la barrera entre la practica formal e informal.
  3. Erradica la concepción errónea de que tenemos que estar en un entorno completamente tranquilo para meditar.
  4. Aprendes a lidiar con las distracciones y convertirlas en meditación.

Tareas para continuar

  1. Mantén la disciplina de seguir sentándote a meditar todos los días. Comienza por 5 minutos y ve aumentando el tiempo conforme sientas. Al cabo de un tiempo, una práctica regular de entre 20 y 30 minutos diarios te traerá grandes beneficios.
  2. Integra la meditación en tu vida diaria volviendo al momento presente cada vez que te des cuenta de que te has distraído. Utiliza aquellos recordatorios que te parezcan más efectivos y cámbialos conforme dejen de serlo.

¡Os esperamos el curso que viene!

Empezamos el martes 28 de noviembre.

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