“INTEGRANDO LA MEDITACIÓN EN LA VIDA DIARIA” – Sesión 2 (09-04-19)

1. Haz surgir el sol de tu naturaleza de sabiduría

  • La paz de nuestra verdadera naturaleza está con nosotros siempre. El problema es que no la vemos porque pensamos demasiado.
  • Este exceso de pensamientos se asemeja a las nubes del cielo que lo cubren y no nos dejan ver el sol. Por medio de la meditación podemos ir más allá de las nubes y ver ese cielo infinito y radiante que siempre está ahí. Para ello lo primero que tenemos que hacer es calmar la mente.
  • Hay algunos puntos a tener en cuenta cuando nos sentamos a meditar:
  1. No mantengas los ojos cerrados: Si lo necesitas puedes cerrarlos un poco al principio pero luego mantenlos semiabiertos. Esto evitará que te duermas y también se dice en nuestra tradición que los ojos son las puertas de la sabiduría. Meditar con los ojos abiertos facilitará que podamos integrar la meditación en la vida diaria. Si notas somnolencia puedes elevar la mirada, mientras que si tu mente está muy agitada prueba a bajar la mirada hacia el suelo.
  2. Mantén la boca ligeramente abierta: Respirando por ella más que por la nariz. Esto ayudará a evitar la proliferación de los pensamientos discursivos. No hagas un drama si notas que estas respirando más por la nariz. Ten humor y se flexible.
  3. Utiliza soportes para enfocar tu mente: Como la respiración. Una vez el soporte nos ha traído al estado de no-distracción podemos dejarlo ir y reposar de manera consciente en el momento presente.
  4. O usa el método directo: Recordando el dicho: “El agua, si no la remueves se volverá clara. De la misma manera, la mente que se deja sin alterar encontrará su verdadera paz”. Si no alteramos la mente a base de pensar y pensar, ésta, por sí sola, hallará la paz que es su verdadera naturaleza.
  • El punto principal de la meditación es integrarla en nuestra vida. Si no la integramos es como cocinar un plato delicioso y luego tirarlo a la basura. Podríamos decir que “cocinamos” la meditación sentándonos en el cojín (o en la silla) y nos la “comemos” cuando llevamos esta atención, conciencia y espaciosidad a nuestro día a día, llenando nuestra vida de serenidad, compasión, humor y paz.

2. La meditación caminando

  • Puesto que a lo largo de nuestra jornada tenemos que desplazarnos constantemente de un lugar a otro (ir a trabajar, salir de compras, ir a dar un paseo, etc…), la meditación caminando supone un excelente método para integrar la meditación en nuestro día a día.

  • La meditación mientras caminamos se trata básicamente de mantener un estado de presencia despierta y relajada en lugar de andar siempre perdidos en historias, emociones, planes y preocupaciones, totalmente ajenos a lo que hacemos y donde estamos.

  • Aunque al empezar a practicar este tipo de meditación lo hacemos de una manera lenta y un tanto “artificial”, la idea es que, a medida que nos vamos familiarizando con este estado mental tranquilo y fresco mientras nos movemos, podamos con el tiempo permanecer presentes sin importar la velocidad con la que nos estemos desplazando (incluso podremos meditar mientras hacemos nuestra sesión de “running”).

  • La clave está en caminar mientras mantenemos una atención suave, una conciencia suave y todo esto lo hacemos con una gran espaciosidad (los tres principios del shamatha):

  1. Atención suave: En un soporte como la sensación de los pies al caminar, el movimiento del cuerpo, la respiración, los sonidos que nos rodean… o incluso sin soporte alguno, descansando en la simple sensación de ser.

  2. Conciencia suave: Que se da cuenta si estamos atentos al soporte elegido y que nos regresa al mismo si nos encuentra distraídos. Esta conciencia se da cuenta también de manera natural y sin esfuerzo de los estímulos que nos llegan a través de los cinco sentidos.

  3. Espaciosidad: Caminar de manera relajada y muy abierta, disfrutando, es clave. Esta espaciosidad nos protegerá de convertir la meditación en otra dura tarea más a realizar para conseguir un fin. Nos recuerda que caminar puede ser causa de una mayor felicidad, sosiego y paz interior.

  • Si ves que al principio te resulta difícil meditar mientras caminas no te preocupes, es normal. Si persistes con paciencia, determinación y una buena dosis de buen humor pronto recogerás los frutos de tu dedicación.

Tareas para la semana

  • Encuentra tiempo cada día para sentarte y practicar en una habitación a solas. Esto es fundamental.

  • Durante la próxima semana aprovecha cada momento caminando para hacerlo de manera consciente y relajada aplicando estos tres principios del shamatha.

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