“INTEGRAR LA MEDITACIÓN EN LA VIDA DIARIA” – Sesión 1 (02-04-19)

  • ¡Bienvenidos/as a este nuevo curso sobre como llevar la meditación a nuestras vidas!
  • Llegar a estar presentes, no solo durante nuestra práctica formal de meditación sino en todas nuestras actividades diarias, se podría decir que es el corazón de la meditación. Y su propósito último es el de reconocer y realizar nuestra verdadera naturaleza, poder revelar quienes somos realmente.
  • Poco a poco, con paciencia y perseverancia en la práctica, iremos dándonos cuenta de que lo que somos en verdad es “algo” mucho más grande que nuestros, siempre cambiantes, pensamientos y emociones.
  • Una señal inequívoca de que nos estamos acercando a nosotros mismos es la aparición de un sano sentido del humor, de una sensación de contento y satisfacción internas.
    Pero, ¿que es esto de meditar?

1. ¿Qué es la meditación?

  • La meditación no se trata de “hacer algo”, se trata más bien de aprender a relacionarnos con todo lo que está ocurriendo en nuestra mente, de como hacernos amigos de nuestra mente.
    Meditar no tiene que ver con hacer un esfuerzo por calmar la mente. Meditar (en tibetano Gom) tiene más que ver con aprender a familiarizarnos o acostumbrarnos a relacionarnos con nuestra mente de una manera que nos traiga paz y contento interiores.
  • La meditación es un proceso que nos lleva a conocer a nuestra propia mente.
    Pero cuando volvemos nuestra atención al interior, lo primero que surge es una gran sorpresa al ver lo agitada y distraída que está nuestra mente, saltando de un pensamiento a otro sin parar. Por eso, el propósito del primer tipo de meditación que se enseña (llamada shamatha en sánscrito, shiné en tibetano) es devolver nuestra mente al estado de no distracción. Aprender a estar presentes, aquí y ahora.
  • Shamatha es la meditación del permanecer o morar en calma. Se trata de volver a reunir nuestra mente dispersa en un punto: el momento presente. Este proceso de traerla una y otra vez al momento presente tiene un efecto calmante; la asienta y tranquiliza. De esta calma empieza a surgir una profunda paz y contento interiores. Es en esta paz donde permanecemos, es esta paz con la que nos familiarizamos. Esto es realmente la meditación.
  • Este aquietamiento de la mente nos ayuda a ver que las historias mentales, a las que con tanta fuerza nos aferrábamos, no son tan reales como parecían. Cuando la mente se calma se revela un aspecto más natural y genuino de nosotros mismos, lo que en budismo se conoce como la esencia de la mente.

2. Equilibrar la familia, el trabajo y la meditación

  • Intentar encontrar el equilibrio entre nuestra vida personal, nuestro trabajo y el tiempo que dedicamos a meditar, puede hacernos sentir como un malabarista, superado por la gran cantidad de factores externos que hemos de manejar. Pero si entendemos el punto clave, traer la mente a casa, entonces todos los aspectos de nuestra vida se equilibran y empiezan a fluir por sí solos, de manera natural y sin esfuerzo.
  • La presencia mental nos conecta con quienes somos realmente. Nos vuelve auténticos, naturales y sencillos, sin importar donde o con quien nos encontremos. La imagen que proyectamos deja de depender de factores externos.
  • La quietud de la meditación nos vuelve más estables, de manera que podemos lidiar mejor con todos los asuntos y personas en nuestro día a día. Pero esta quietud o estabilidad no trata de impedir que haya movimiento, por el contrario, permite que el movimiento (pensamientos, percepciones, emociones y sensaciones) ocurra, pero es tan profunda que el movimiento no nos hace perder esta base de quietud. Hay una sensación de estar fluyendo con la vida.
  • Cuando estamos presentes surge lo mejor de nosotros mismos, aumenta nuestra capacidad para amar pues conectamos con la fuente del amor interno. Este amor que irradiamos mejorará nuestras relaciones personales, ayudándonos a lidiar incluso con parejas que no ven con buenos ojos el tiempo que dedicamos a la meditación.
  • Desempeñar un trabajo desde una mente distraída y alterada o hacerlo desde una mente presente y espaciosa supone una diferencia enorme. La cantidad de energía que invertimos cuando permanecemos presentes es mucho menor y los resultados son mejores.

Tareas para la semana

  • Para los nuevos: Busca todos los días 5 minutos para sentarte un rato a solas, relajarte y observar tu respiración. Cada vez que te distraigas, no te preocupes, simplemente vuelve a llevar tu atención a la respiración.
  • Para los “veteranos”: Sigue con tu practica diaria de meditación y empieza a encontrar momentos en tu jornada para pararte un minuto y traer la mente a casa. Luego continua con lo que estabas haciendo.
    El martes que viene veremos que tal te ha ido.

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