“INTEGRANDO LA MEDITACIÓN EN LA VIDA”

Sesión 8 (29-05-18)

1. Vuelve a la conciencia pura

  • Aunque a lo largo del curso hemos hecho referencia en muchas ocasiones a esta conciencia pura que subyace a toda nuestra experiencia y que constituye la base de nuestro ser, lo cierto es que, en nuestro estado mental habitual, el aferramiento a nuestros pensamientos, emociones e historias es muy fuerte, hasta el punto de que llegamos a creer que eso es lo único que somos.
  • Pero si miramos con un poco de detenimiento todo este material mental, pronto nos daremos cuenta de lo poco confiable que es, pues está cambiando constantemente. Esta identificación con algo tan voluble nos vuelve personas volubles, inestables, inseguras y bastante confusas.
  • Cuando la mente se encuentra orientada hacia todo lo externo, (aquí también se incluyen los pensamientos y las emociones) perdida en sus propias proyecciones, la sensación es la de estar cada vez más lejos de nosotros mismos, la de haber perdido el contacto con quienes somos realmente.
  • Pero gracias a la práctica de la meditación vamos soltando el aferramiento a todas las historias que inundan nuestra mente y vamos volviendo a casa, a la conciencia pura. Esta conciencia permite que los pensamientos y las emociones aparezcan, pero no se enreda con ellos. Se dice que es abierta y espaciosa, semejante al cielo.
  • Conforme nos vamos familiarizando con la conciencia más y más por medio de la meditación, dicen los maestros que llegará un momento en que, la habremos reconocido tanto, que incluso durante arranques emocionales fuertes podremos permanecer en ella sin vernos arrastrados por todo el contenido emocional de la situación.
  • El consejo es: vuelve una y otra vez a la conciencia pura en lugar de andar siempre perdido y aferrado a las historias de la mente.

2. Suéltate

  • En la meditación más elevada permanecemos sin hacer nada, simplemente sueltos, relajados y abiertos. Sin miedo y sin expectativas. Es simplemente ser, solo ser.
  • Podríamos decir que en la superficie de la mente es donde se encuentra todo el movimiento de pensamientos y emociones, pero si vamos más profundo hay un espacio sin límites, como el cielo, donde nada de lo que pasa en la superficie le afecta de forma alguna.
  • Y es ahí donde entramos en contacto con nosotros mismos. Esta conexión, nos relaja y nos libera. No solo hacemos las paces con nosotros mismos sino que empezamos a ver esta paz en todo lo que nos rodea. Es una paz que se irradia en todas direcciones.
  • Y así empezamos a funcionar en el mundo: desde ese estado de presencia y armonía internas.

Consejos sobre como continuar

  • Lo más importante es tener una práctica diaria de meditación.
  • Ten a mano “El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte” de Sogyal Rimpoché, y repasa una y otra vez el capitulo 5 o lee a diario “La Alegria de la Vida” de Yongey Mingyur Rimpoché.
  • Asiste a nuestro nuevo curso: “La Meditación, la Conciencia y la Espaciosidad”. Va a ser un curso muy esclarecedor y muy profundo.
  • No pierdas el contacto con el grupo: tener un grupo de compañeros de meditación es de gran ayuda para no sentirse solo en momentos difíciles.

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