“INTEGRANDO LA MEDITACIÓN EN LA VIDA”

Sesión 5 (08-05-18)

1. Comenzar el día con meditación

  • La mejor hora para la práctica de meditación es a primera hora de la mañana, donde la mente todavía no está enfrascada en las historias habituales.
  • Procura crear este hábito, cuando la mente está fresca y clara. Al proceder de esta manera, tienes una nueva manera de arrancar el día. Comienzas tu nuevo día con una motivación, con un propósito de relacionarte con tu mente de una manera consciente y con la actitud de desarrollar un buen corazón, procurando no hacer daño.
  • Una instrucción de los grandes maestros del pasado dice: “Por la mañana comprueba tu motivación, por la noche comprueba tus acciones”.
  • Al final del día echas un vistazo mental a ver que tal te fue en tu intención de vivirlo de manera más consciente. Sin juzgarte y comprendiendo que estas en proceso de aprendizaje, mira donde fallaste y donde la cosa salió bien. Suelta toda la reflexión y sumérgete en el sueño libre de remordimientos y de arrogancia.
  • Tras la sesión de meditación formal de la mañana, la tarea que hagas inmediatamente después, como desayunar o cualquier otra, procura hacerla con atención suave, conciencia suave y mucha espaciosidad (presencia pura). De esta manera comenzaras a mezclar el sabor de la meditación con tu jornada de forma natural.
  • Hay un ejemplo que dice que cuando meditas es como preparar café y guardarlo en un termo. Cada vez que durante el día te encuentres un poco cansado sacas el termo y te sirves un poco. Al igual haces con la meditación: al practicar por la mañana llenas este termo con la presencia consciente, y cuando te descubres un poco desajustado o distraído, recurres a tu termo de meditación y vuelves a esta presencia mental, dejando ir (soltando) las historias que te atrapan, y descansando ahí por un instante. Luego sigue con tus tareas. Así es como integramos la meditación en nuestro día, en nuestra vida.
  • Poco a poco esta presencia mental (la mente en su estado natural) se hará más y más visible en nuestra vida.

2. Integrar la meditación en la vida diaria

  • La meditación no debe ser algo que hacemos solo cuando nos sentamos formalmente en el cojín o en la silla. El propósito de practicar diariamente es el de familiarizarnos con el estado de presencia relajada y despierta de la meditación para poderlo llevar a todas las actividades de nuestra jornada, de manera que cada acción se convierta en meditación.

  • Un error muy común que se da entre aquellos que comienzan a practicar de manera informal, es pensar que no necesitan de la práctica formal, es decir, que no necesitan sentarse en el cojín. Pero, ¿como vamos a integrar algo con lo que no nos hemos familiarizado? ¿Como vamos a llevar a nuestra vida algo que no conocemos ni sabemos de lo que se trata? Ese “algo” surge de la práctica formal.

  • Muchas veces esta actitud de no querer practicar formalmente responde a ciertas resistencias o miedos, más o menos conscientes, a estar a solas con nosotros mismos. Al final acabamos sin practicar, ni formal ni informalmente.

  • Lo primero que necesitamos es asentarnos, calmar nuestra mente de este exceso de actividad. Necesitamos saborear antes que nada cierta quietud y paz mental. Es esta paz la que estiramos para que impregne todas nuestras actividades diarias de manera que, poco a poco, la barrera entre la práctica formal e informal se disuelva.

  • Es cuando logramos cierta quietud mental que estamos en disposición de poder relacionarnos adecuadamente con el movimiento de la mente (pensamientos, emociones y sentimientos). Querer ir directamente a trabajar con el movimiento no funcionará, solo nos causará más agitación y confusión mental.

  • Tenemos que crear el hábito de sentarnos en el cojín (o la silla). Si no creamos el hábito de meditar de manera formal será muy difícil que podamos integrar algo.

Tareas para la semana

  • Plantéate empezar el día meditando y observa que resultado tiene en tu jornada. Recuerda que tu motivación para el día es estar en paz volviendo una y otra vez la mente a casa.
  • Trata de alargar lo más posible el estado de la meditación, impregnando las tareas que realices después de levantarte del cojín (desayunar, lavarte los dientes, vestirte, etc…)

DESCARGAR RESUMEN EN PDF

facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail
MENU