“INTEGRANDO LA MEDITACIÓN EN LA VIDA”

Sesión 2 (16-05-17)

1. Haz surgir el sol de tu naturaleza de sabiduría

  • La paz de nuestra verdadera naturaleza está con nosotros siempre. El problema es que no la vemos porque pensamos demasiado.
  • Este exceso de pensamientos se asemeja a las nubes del cielo que lo cubren y no nos dejan ver el sol. Por medio de la meditación podemos ir más allá de las nubes y ver ese cielo infinito y radiante que siempre está ahí. Para ello lo primero que tenemos que hacer es calmar la mente.
  • Hay algunos puntos a tener en cuenta cuando nos sentamos a meditar:
  1. No mantengas los ojos cerrados: Si lo necesitas puedes cerrarlos un poco al principio, pero luego mantenlos semiabiertos. Esto evitará que te duermas y también se dice en nuestra tradición que los ojos son las puertas de la sabiduría. Meditar con los ojos abiertos facilitará que podamos integrar la meditación en la vida diaria.

Si notas somnolencia puedes elevar la mirada, mientras que si tu mente está muy agitada prueba a bajar la mirada hacia el suelo.

  1. Mantén la boca ligeramente abierta: Respirando más por ella más que por la nariz. Esto ayudará a evitar la proliferación de los pensamientos discursivos. No hagas un drama si notas que estas respirando más por la nariz. Ten humor y se flexible.
  2. Utiliza soportes para enfocar tu mente: Como la respiración o un objeto (como la imagen del Buda). Una vez el soporte nos ha traído al estado de no-distracción podemos dejarlo ir y reposar de manera consciente en la paz que surge.
  3. O usa el método directo: Recordando el dicho: “El agua, si no la remueves se volverá clara. De la misma manera, la mente que se deja sin alterar encontrará su verdadera paz”. Si no alteramos la mente a base de pensar y pensar, ésta, por sí sola, hallará la paz que es su verdadera naturaleza.
  • El punto principal de la meditación es integrarla en nuestra vida. Si no la integramos es como cocinar un plato delicioso y luego tirarlo a la basura. Podríamos decir que “cocinamos” la meditación sentándonos en el cojín (o en la silla) y nos la “comemos” cuando llevamos esta atención, conciencia y espaciosidad a nuestro día a día, llenando nuestra vida de serenidad, compasión, humor y paz.

2. Considera a los otros como lo mismo que tu

  • A veces, la rutina diaria nos puede volver un poco duros o fríos en nuestra relación con los demás, pues estamos demasiado centrados en nosotros mismos.

  • Esta falta de conciencia del otro, especialmente con las personas más allegadas, hace que sin darnos cuenta nos encerremos dentro de nosotros mismos, solo preocupados por “yo” y lo “mío”, viéndolo todo únicamente desde nuestra perspectiva y sin ponernos nunca en los zapatos de los demás.

  • Por eso es importante ser conscientes de ésto y no dejar que nuestro corazón se mantenga cerrado. A veces, el miedo a sentir nos hace cerrarnos, pero si seguimos las enseñanzas podremos superar este miedo aprendiendo a relacionarnos con los sentimientos y las emociones y así provocar que nuestro corazón se abra.

  • En las prácticas budistas de compasión empezamos primero entrenándonos en ver a los demás como iguales a nosotros mismos. ¿En qué somos iguales? Al igual que nosotros todos los demás seres desean ser felices y no sufrir. Por eso nos entrenamos en no hacer a los demás nada que nos resulte desagradable a nosotros mismos. Esta es la base del altruismo.

  • Cuando esta preocupación por nuestra propia felicidad se vuelve neurótica, quedamos, como dice el Dalai Lama: “atrapados en un “yo” claustrofóbico”, donde no hay un final para los problemas. Nos volvemos irritables, siempre culpando a los demás. Buscamos la felicidad pero todo lo que encontramos es sufrimiento. Ser egoístas no funciona a la hora de crear felicidad.

  • ¿Qué funciona entonces? El Dalai Lama continúa: “Cuando empiezas a trabajar por el beneficio de los demás tu propio bienestar queda resuelto de forma automática”. Te vuelves mucho más feliz.

  • Ponerte en el lugar de los demás, tratando de ver las cosas desde su punto de vista, traerá una mayor compasión, paz y serenidad a tu vida. Te hará más fácil llevar la calma despierta de la meditación a todas las situaciones y personas de tu vida.

Tareas para la semana

  • Encuentra tiempo cada día para sentarte y practicar, esto es fundamental.

  • Durante la próxima semana encuentra una persona con la que estés experimentando ciertas dificultades (algo suave) y trata de ponerte en su situación, trata de ver las cosas desde su punto de vista. ¿Qué le puede estar ocurriendo en su vida para que se comporte así? ¿De que manera estoy contribuyendo yo a su felicidad o a su mal humor?

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