“Aprender a meditar sin soportes”

Sesión 3 (20-02-2018)

Algunos puntos clave

  1. Alternar shamata con y sin soporte
  • Es útil alternar entre shamata con soporte y sin soporte. Mientras que el uso de soportes requiere cierto esfuerzo, en shamata sin soporte todo esfuerzo es abandonado.

  • Cuando nos ayudamos de un soporte para la práctica de la meditación, como por ejemplo la respiración, una vez alcanzado un estado de paz alerta, expansiva y vibrante podemos soltar dicho soporte.

  • Se podría decir que la meditación es un sutil equilibrio entre estar alerta y a la vez relajado.

  • Este paso de un shamata a otro nos aporta un gran beneficio:

  • En shamata con soporte, el objeto que usamos es percibido como algo muy concreto y separado de nosotros.

  • Mientras que en shamata sin soporte, al descansar simplemente en la consciencia desnuda, esta distinción y separación con respecto al objeto, se disuelve.

  • Podríamos decir que la mente tiene dos “posturas”:

  1. La “postura” en la que la mente percibe los pensamientos y emociones de manera muy real y se queda fácilmente enredada en ellos. En este caso, shamata con soporte nos permitirá domar o transformar este tipo de mente que no para de forcejear con lo que percibe, usando la fuente de distracción como soporte de la meditación.

  2. La “postura” en la que la mente ya no se ve seducida por lo que percibe. La solidez de las historias se disuelve y percibimos lo ridículo de nuestras proyecciones. Todas las distracciones se han disuelto. Es como si la esencia de la mente hubiera absorbido todas nuestras fantasías y conceptos. Entonces podemos descansar de forma natural, presentes, atentos, conscientes y espaciosos. Esto es shamatha sin soporte.

  • Alternar entre shamatha con y sin soporte es una forma muy hábil de avanzar en el camino de la meditación.

  1. Practicar durante el día
  • Como complemento a nuestra práctica en el cojín, es muy útil practicar breves momentos a lo largo de todo el día, dondequiera que estemos. Cada vez que te acuerdes vuelve a esta presencia mental; párate un momento y descansa. Esta es una excelente manera de romper con el exceso de tensión o fijación que nos produce lo que estamos haciendo.
  • Es mucho mejor hacer muchas sesiones cortas de meditación (con o sin soporte, como prefieras) durante el día, que hacer sesiones muy largas seguidas de una completa distracción. De esta forma preservarás tu salud mental y podrás disfrutar más con todo lo que haces.

  • Caminar, tomar un café, teclear en el ordenador…, todo se puede volver una meditación si lo realizamos de manera consciente.

  • Hay un relato zen en el que el discípulo le pregunta a su maestro:

  • - Maestro, ¿cómo aplicáis la iluminación en la acción? ¿Cómo la ponéis en práctica en la vida cotidiana?

  • - Comiendo y durmiendo – respondió el maestro.

  • - Pero maestro, ¡todo el mundo come y todo el mundo duerme!

  • - Si, pero ¡no todo el mundo come cuando come, ni todo el mundo duerme cuando duerme!

  • De aquí proviene el famoso proverbio zen: «Cuando como, como. Cuando duermo, duermo». Es estar presente completamente en cada acción de la vida sin dejarnos atrapar por las historias de la mente.

Tareas para casa

  1. Recuerda el reto 7 de 7 (7 días/7 meditaciones).

  2. Durante el día, realiza la acción o acciones que escogiste en el ejercicio que hicimos en clase con atención, conciencia y espaciosidad.

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