4. Llegando a conocer a tu mente

En el siguiente video, Sogyal Rimpoché explica lo que Buda enseñó… en solo seis palabras.

 

Video próximamente

 

¿Por qué es tan importante trabajar con tu propia mente y entenderla?

Porque la auténtica fuente de felicidad y bienestar está dentro de nuestra mente y no en las condiciones impredecibles y siempre cambiantes del mundo exterior.

 

Nuestras mentes incansables e impacientes son muy rápidas en hacer juicios interminables y conceptos sobre cualquier cosa, en términos de qué nos gusta, qué no nos gusta y sobre lo que verdaderamente nos tiene  totalmente sin cuidado.

 

Pensamos “Me gusta esto”, y sentimos apego o deseo por ello; o pensamos “no me gusta aquello”, y experimentamos aversión, dolor o miedo hacia ello.

 

Ansiamos cosas que no tenemos, tenemos miedo de perder lo que tenemos, y nos deprimimos al haber perdido cosas. Según nuestras mentes se van tensando más y más, sentimos excitación o dolor creciente, y nos encontramos a nosotros mismos atrapados en un ciclo inacabable de insatisfacción.

 

Al final, pasamos la mitad de nuestras vidas persiguiendo algo que creemos que queremos y, la otra mitad, huyendo de lo que no queremos encontrarnos. Esto es a lo que Buda llamó dukkha-sufrimiento.

 

 

Simple lógica

 

Las enseñanzas de Buda se basan en la lógica directa y en el razonamiento. Si queremos acabar con el sufrimiento, necesitamos eliminar las causas del sufrimiento. De la misma manera, si queremos felicidad, tenemos que cultivar sus causas.

 

Estas enseñanzas no se dieron por el hecho de ser algo profundo, sino como una forma de enseñarnos lo que realmente nos sucede, y cómo podemos cambiarlo.

 

Buda explicó que la ansiedad, los miedos y el sufrimiento vienen de mentes que están sobrepasadas por el engaño y la distracción.

 

Pero si queremos domar a la mente, entonces nada puede asustarnos, porque todo el miedo viene de una mente no domada.

 

Para ponerlo más simple, para poder domar esta mente nuestra, necesitamos entender qué es la mente e investigar cómo funciona.

 

 

La mente es el factor más importante

 

Investigar la mente no significa que tengamos que hacer cambios drásticos en nuestra forma de vivir. Significa que podemos reconocer cómo nuestra mente es el factor más importante de todas las actividades de nuestra vida diaria, y cómo, en último término, es responsable de todo lo que experimentamos.

 

Con fin de tener maestría sobre nuestras propias vidas y ser capaces de ayudar a otros de forma eficaz, necesitamos entender la realidad de nuestra mente y la naturaleza de todos nuestros pensamientos, emociones y actitudes mentales.

 

La mayoría de la gente piensa en la mente como los pensamientos y las emociones, pero estos, verdaderamente, no son mas que la apariencia de la mente, no la auténtica naturaleza de la mente misma.

 

Por tanto, tenemos estos dos aspectos principales de la mente:

 

-la apariencia de la mente,

 

– y la naturaleza de la mente.

 

Pasamos la mayor parte de nuestras vidas perdidos en las apariencias de la mente, sin ningún entendimiento de la naturaleza de la mente. Siempre estamos buscándo nuestro verdadera ser fuera de nosotros mismos, en nuestros pensamientos y emociones.

 

Así, estamos constantemente buscándonos en la dirección equivocada-como si estuviéramos mirando al oeste para ver la salida del sol. O, como el famoso dicho dice, dejamos al elefante en casa y buscamos sus huellas en el bosque.

 

Le damos demasiada importancia a estas apariencias, las proyecciones de la mente. Cualquier pensamiento o emoción que surja, les dejamos que nos arrastren y nos lleven a una espiral de historias e ilusiones, que nos tomamos tan seriamente, que acabamos, no sólo creyéndonoslos, sino convirtiéndonos en ellos mismos también.

 

 

Nuestro potencial de transformación

 

No son las apariencias en sí mismas el problema-es cómo la mente las percibe, se aferra a ellas, y trata de solidificarlas como si fueran reales.

 

Por tanto, en las enseñanzas budistas, la principal advertencia para esta vida es purificar nuestras proyecciones de la mente y realizar la naturaleza de la mente.

 

La buena noticia es que es posible. Como del Dalai Lama ha señalado: “Un gran maestro tibetano del entrenamiento de la mente una vez mostró que una de las más maravillosas cualidades de la mente es que se puede transformar.”

 

A través de la práctica de la meditación, podemos domar nuestra mente haciéndonos más y más familiares con la esencia de la mente.

 

Cuando conquistamos nuestras propias mentes, nos convertimos en maestros de nuestras percepciones. Cuando transformamos nuestras percepciones, entonces, incluso las apariencias empezarán a cambiar.

 

En último término, a través de domar la mente, podemos llegar a la profunda pureza de la naturaleza de la mente, esa gran paz de la que Buda habló en el momento de su iluminación hace más de 2.500 años, aproximadamente, en La India, bajo el árbol de Bodhi en el sitio que ahora se conoce como Bodhgaya.

 

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Sigue ahora con el paso 5: la postura de meditación

 

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