3. Tu primera sesión de meditación

Como el Maestro tibetano Mingyur Rimpoché explica, cuando meditas, le estás dando a tu mente un trabajo –y gradualmente, según la mente se va haciendo más familiar con este trabajo, surge una transformación natural y poderosa.

 

Ahora es el momento de intentar de meditar por ti mismo.

 

Para acostumbrarte a la experiencia de estar en el momento presente, empieza sentándote durante cinco minutos.

 

Simplemente siéntate cómodamente, el cuerpo quieto, respirando de forma natural.

 

Deja que lo pensamientos vayan y vengan, sin intentar retenerlos o seguirlos.

 

Intenta no tener muchas esperanzas o expectativas sobre lo que puedas experimentar o lograr.

 

Puedes empezar ahora…

 

 

Cinco minutos al día

 

Inténtalo durante unos pocos días con una sesión de cinco minutos al día.

 

Así, según te vas acostumbrando a la meditación, puedes, poco a poco, ir aumentando la duración de cada sesión, o sentarte más de una vez al día.

 

Si lo encuentras útil después de cada sesión puedes anotar qué es lo que has encontrado útil o ha supuesto un reto, además de algunas comprensiones que hayas tenido sobre tu práctica de meditación.

 

 

Experiencias de Meditación

 

Cuando la gente empieza a meditar, a menudo dicen que los pensamientos surgen a borbotones, y que se han hecho más desenfrenados que nunca antes.

 

Es una buena señal.

 

Más que significar que tus pensamientos se hayan hecho más desenfrenados, lo que demuestra es que tú te has hecho más calmado, y, finalmente, te das cuenta de lo ruidosos que han sido siempre tus pensamientos.

 

Se dice que al principio, los pensamientos se desencadenarán unos tras otros, ininterrumpidamente, igual que una empinada cascada de montaña.

 

Gradualmente, según vas perfeccionando tu meditación, los pensamientos se convertirán en algo como el agua pasando a través de una garganta estrecha y profunda.

 

Después serán como un gran río que va siguiendo su camino despacio hacia el mar.

 

Finalmente, la mente se convierte en algo como un océano plácido y calmado, con un movimiento suave en el que ocasionalmente aparece alguna onda u ola.

 

El quinto estadio es uno de perfecta estabilidad, que se describe como una lámpara de aceite que no se mueve por el viento, permaneciendo brillante y clara, sin que nada le afecte.

 

Por tanto, la meditación es un proceso gradual.

 

¿Alguna pregunta?

Si quieres hacer alguna pregunta o compartir tus experiencias o comprensiones puedes contactar con nosotros

 

Sigue ahora con el paso 4: llegando a conocer a tu mente

 

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